El asesinato del general Carlos PratsPor
Conocí personalmente al general Carlos Prats. Estaba vinculado a mi familia a través de la segunda esposa de mi abuelo. Conozco a sus hijas, especialmente a Sofía. En estos años, más de una vez me tocó presidir la eucaristía en su recuerdo, cuando cada año (desde 1974) se aproximaba un 30 de septiembre. La última vez que lo vi fue en el funeral de mi padrino de bautismo, hermano de mi madre, en 1972, al que el general asistió mientras era ministro del Interior del presidente Allende.
Prats fue un hombre íntegro. Sólo buscó ser fiel a su patria conforme a lo que él entendió que era su deber de soldado. Prats fue un cristiano que no concedió espacio a la mentira, al engaño, a
Miramos esto de la fe en Jesús y nos quedamos perplejos. Varios de los que conspiraron y mataron contra Carlos Prats y su esposa, se han declarado “cristianos” en más de alguna oportunidad. ¿Qué les pasó entonces? ¿Cómo en un momento dado pudieron conciliar la fe cristiana con la intolerancia, con la violencia, con el crimen organizado? ¿Cómo fue que no hubo ni un instante de compasión contra las víctimas? ¿Por qué se silenció, se mintió, se tergiversó hasta el fin, este atentado contra la inocencia? ¿Por qué entonces muchos callaron y ocultaron el crimen, como cómplices pasivos de tamaña barbaridad?
Jesús, ayer mismo, en el evangelio del domingo (parábola del buen samaritano), nos enseñaba que la verdadera religión no es aquella que se aferra fríamente a normas y cultos, sin importarle la suerte del prójimo, sino aquella que, más allá de normas y cultos, privilegia absolutamente la persona humana, quienquiera que sea, piense lo que piense, pertenezca o no a nuestro grupo, porque simplemente es un ser humano profundamente amado por Dios. Se impone entonces una seria reflexión sobre este hecho que a nadie puede dejar indiferente.
1 comentario:
pienso que Dios siempre sale a relucir la verdad nunca la podemos tapar eternamente, Jesús nos mestra a través de sus palabras que seeguirlo a el es sin condiciones y sin creer con cual yo debo actuar mejor siempre tenemos que hacerlo a conciecia mirando a trvés de los ojos de Jesús como no mostro nuestro querido tata Eteban.
Publicar un comentario